¿Qué dices cuando las palabras pesadas y tristes luchan con fuerza contra la irresistible conciencia, cuando no quieren salir de la boca, cuando provocan llanto y dolor que explota dentro y fuera de tu cuerpo, cuando no sabes siquiera qué sucede dentro de ti, y te ahogas de desesperación por no comprenderte?

Siempre encontrarás una solución para fumigar tu mente de aquellas cosas que te atrapan y sofocan en esos momentos raros que te obligan a reposar y sufrir, eternamente..
En mi caso, hoja en blanco y lápiz oscuro, terapia hecha de a dos, entre mi conciencia y mi corazón..

viernes, 4 de marzo de 2011

Volvió a ser nuestra...




Y termino admitiendo que es verdad...
Los viajes en el tiempo sí existen, así como la reencarnación de tus efusivas palabras, de la conexión entre nuestros mundos, nuestras vagas ideas, entre las imágenes irreales que compartimos bajo las estrellas…aquellas que nos sostienen entre sus brillosos e innumerables brazos y se pierden en la inmensidad de la noche, al igual que mis suspiros gritando tu nombre.
Las finas agujas del antiguo reloj colgado en esta pequeña habitación fría y desolada, demuestran los minutos transcurridos desde el retorno a la Tierra. Desde que mis ojos volvieron a iluminarse con el fuego del dolor y la desesperanza. Desde que mis manos sintieron por última vez el suave tacto de tu lúcida y oscura piel. Desde que tus tiernas palabras hicieron eco en mis oídos oxidados de escuchar versos oscuros.
Con ese viaje logré redescubrir que hay un mundo donde la soledad se haya enterrada y tu compañía es la fruta más deliciosa. Donde tus notas se convierten en la dosis de droga que necesito para evitar la muerte de mi viejo corazón. Donde la luna nos regala un paseo por los bosques de la ilusión, nos da alas y, envueltos con el cálido viento, volamos sobre las pequeñas hormigas que saludan desde la hierba.
El brillante astro es nuestro, sólo nuestro, donde no hay nombres, números ni señales. Donde interactúan tus letras con las mías, donde tus sentidos son los míos, donde tus preguntas son mis respuestas, donde mi musa es tu espejo.
Allí, en ese momento único y fugaz, nos sentimos enormes sobre la diminuta bola terrestre que dejamos atrás, al correr por nuestros sueños ocultos.
Es ese lugar donde mis ansias reclaman a gritos regresar, para unir nuestras almas y volver a caminar de a dos los pasillos que una vez estrenamos, los caminos de nuestra solidaria Luna.

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Existe una única verdad?
Las cosas son como son o como las vemos?
Qué importa verdaderamente? Nuestra mirada? La mirada de los demás?
De qué depende? De cómo estamos, de cómo nos sentimos, de cómo vemos las cosas?
Cuántos puntos de vista existen? Uno por cada uno de nosotros?
No siempre las cosas son como creemos, ni como las vemos…
A veces hay que cambiar la mirada, cambiar la dirección y cambiar nuestro punto de vista…