Una marca dejaste tatuada en mi cintura.
Imborrable presencia que disfruto impregnada en mi alma. Tu aroma, tu figura y tu sonrisa habitan aquí, en este rincón de mi cuerpo.
Jardinero de mis pasiones, recorre una vez más el camino entre las hierbas, salpícalas con las gotas de amor que tanto me atraen. Enamórame con tus pisadas fuertes y cansadas.
Riega cada una de las rosas que florecen en primavera, y escucha el canto de las aves susurrando tu nombre.
Saborea el polen que siembran mis emociones, siente la soledad que acecha en esta selva casi deshabitada.
Depredador de mis ilusiones, salvaje amante, inyéctame tu mortal veneno. Ese que se esconde entre tus finas capas de piel, y del cual se escapan todas las especies de este pequeño planeta.
Me excita sentir el peligro que provoca tu sombra entre los árboles.
Quiero ser la víctima, tu presa, y como efecto de la mordida caer rendida. Intoxicada con tu amor.
Hagamos simbiosis con nuestras ideas, nademos junto a la marea roja, erosionemos el muro de las desigualdades. Regalémosle brisas de oxígeno a este aire tan contaminado y que el mar sólo nos ofrezca tranquilidad y no víctimas.
Mimeticemos los inofensivos deseos, que imiten la forma y el color de tu sonrisa, para que soñar sea más dulce que antes.
Migremos como las golondrinas, inventemos de la mano viajes de ida y vuelta.
Volemos sin ataduras, despleguemos alas y mostrémosle al mundo cuán hermosos y pacíficos son nuestros ideales.
Si no encontramos palabras, usemos el sexto sentido, cerremos los ojos, inhabilitemos los demás órganos, y que el corazón sea el único guía de nuestro destino.
Juguemos a pigmentar los momentos de pasión, que las armas se carguen con clorofila, y disparen amor por cada rincón del globo. La luz del sol se encargará de darle el toque final para que brille de colores.
Cantemos el himno a la ternura, tiñamos las calles oscuras y los corazones tristes, borremos sin dejar rastros los colores grises que amargan la vida.
Sembremos ilusiones desde lo alto, y la ley de la esperanza cosechará paz y amor, suficiente para todos los hombres del universo.
Nosotros sólo seremos sus semillas, y al mismo tiempo los paisanos de esta tierra. Los primeros en dar el paso hacia el gran cambio.
Al fin la humanidad sabrá de qué se trata esta aventura.
Aventura que muchos empezaron, y a quienes les cortaron las alas cuando apenas lograban levantar vuelo.

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