En días como estos, donde me encuentro alejada d la aventura de un fin de semana,
Cuando observo el movimiento de cada objeto,
Cuando veo al mundo girar como de costumbre,
Caigo de repente en una nube de ilusiones y utopías.
Sueño con un mar lejano, con un horizonte oscuro e intrigante,
Y con una infinita tierra, con esa línea que tantas veces decidí recorrer de tu mano.
Esa extensión donde mis ojos no sucumban a la caída del ser humano;
Esa vida creada por vida, que ha perdido la razón.
No existe para él el juicio de su propia existencia,
Esa presencia que profundamente aterra el planetario corazón
y su divina esencia.
Y estoy aterrorizada, me asusta el futuro de mi Tierra.
Pronto ya no quedará nada sobre el suelo,
No habrá un hermoso cisne o el aroma especial de una flor,
No sonarán más llantos, ni más risas,
ni el dulce y suave olor de una joven primavera.
Tan solo se hallará el inmenso Sol en su inmortal camino.
Esa esfera que hoy me da vida será testigo y sabrá lo que siempre fuera el terrenal destino:
Una humanidad perdida apagará la vida,
Y borrará por siempre,
El eterno y apasionado nombre del AMOR.

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