¿Qué dices cuando las palabras pesadas y tristes luchan con fuerza contra la irresistible conciencia, cuando no quieren salir de la boca, cuando provocan llanto y dolor que explota dentro y fuera de tu cuerpo, cuando no sabes siquiera qué sucede dentro de ti, y te ahogas de desesperación por no comprenderte?

Siempre encontrarás una solución para fumigar tu mente de aquellas cosas que te atrapan y sofocan en esos momentos raros que te obligan a reposar y sufrir, eternamente..
En mi caso, hoja en blanco y lápiz oscuro, terapia hecha de a dos, entre mi conciencia y mi corazón..

viernes, 4 de marzo de 2011

Mi príncipe caído.



Los segundos pasan, tu voz se borra completamente de mi memoria, espero el llamado, y sólo grillos alteran mi conciencia.
Mi príncipe no era sino un simple y arrugado sapo, que salta de charco en charco esquivando para qué vino.
¿Por qué apareciste pequeño renacuajo?
¿Por qué tu espíritu de aventura no optó por reposar unos años más en la fría y húmeda cueva?
Parece que aún no lo notas, pero has acabado con mis ilusiones, has humillado mis sueños, quemaste las hojas del libro que escribí a tu lado, y ya no te encuentro en mi presente.
Decidiste marcharte. Tal vez te asustó el destino, temiste olvidar tu nombre o simplemente no tienes motivos...pero hoy no te tengo.
Me dejaste triste y desesperada, manchando de negro rimel el reluciente vestido blanco que compré para festejar nuestro encuentro. Conseguiste que la almohada no logre secarse, mojada duerme cada noche bajo mi cabellera despeinada, la misma que aún conserva la tiara plateada y brillante, por tí convertida en espinas que sólo derraman lágrimas y gotas de sangre.
Clavada en las maderas de la locura y la angustia desenfrenada no puedo pensar, no consigo odiarte ni golpearte, sólo me alcanza con descargar la ira que acumulé contra aquel animal que un día infló mi mundo para luego dejarlo explotar lentamente, y acabar con lo mágico de esta historia.
Pero evidentemente no era más que eso. Un inútil y frío sapo, con intenciones malvadas y corazón de bromuro. Ningún príncipe azul con carrozas de oro volverá a confundirme con sus encantos de hombre, juro que jamás besaré a uno de esos.
Las fantasías no existen, y los sapos convertibles tampoco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Existe una única verdad?
Las cosas son como son o como las vemos?
Qué importa verdaderamente? Nuestra mirada? La mirada de los demás?
De qué depende? De cómo estamos, de cómo nos sentimos, de cómo vemos las cosas?
Cuántos puntos de vista existen? Uno por cada uno de nosotros?
No siempre las cosas son como creemos, ni como las vemos…
A veces hay que cambiar la mirada, cambiar la dirección y cambiar nuestro punto de vista…