…Y los Ángeles siguen llorando…
-¡Basta!, por favor, mis ojos no resisten tanta agua, mi corazón se rompe ante bazo dolor, mi respiración que era lenta se acelera y me deja sin aliento la desesperanza.
Las sábanas nuevas manchadas con rimel se humedecieron y gotean a mi lado, los días marcan el doloroso camino de tu presencia.
-¡No te rindas!, me dicen. En la vida hay que soportar grandes bajones, pero esos mismos son los que te hacen fuerte, poderosa, grande.
Creo, entonces, que aún no son suficientes, porque la debilidad de mi mente hace estragos con mi alma; y ésta, junto con mi cuerpo, se están marchitando como los pétalos de una flor muerta.
¿Dónde quedó ese deseo de la sonrisa eterna, el llanto forzado, el amor continuo?
¿Dónde se escondió mi Dios cuando era mi turno, cuando tocaba a mí ser feliz?
Ahora, no logro sostener mi mirada, mis pupilas están cegadas, mi mente viaja y trae recuerdos melancólicos que nutren mi corazón frágil.
Cómo hago para regalarme una sonrisa y no torturarme con otra cascada de lágrimas, al recibir un “Te amo más que a mi vida”.
Porque quiero gritarle al mundo, que son la razón de mi existir.
Por eso los extraño, por eso los recuerdo, por eso lloro al tenerlos lejos. Porque jamás imaginé vivir sin ustedes, comer sin compartir la mesa, dormirme sin su cálido saludo, escuchar la puerta cuando llegan a casa, tomar mates acompañada de sus charlas y miradas.
Porque no me importa más nada que ustedes, porque no encuentro otra salida, porque no estoy viva si no fuera por mi familia.
Quisiera mutar mi presente, cambiarme hasta el nombre, o nunca haber nacido; todo sería menos torturante que las presiones que dominan mi vida.
Si al menos supiera cuál es la raíz, si alguien tendría la capacidad de decirme qué diablos le ocurre a mi cabeza, si tuviera el valor de ser fuerte…
Si alguna de esas ideas se realizara, tal vez mi boca dibujaría una sonrisa cada día, y dejaría para siempre de esquivar gotas saldas cayendo de mis ojos tristes.
Quizás lo que necesito es saber quién soy, qué busco para mi futuro, qué pretendo con esto. Una solución es la esencia del ahora, que caiga del cielo alguna voz, o algún ángel, alguien tan especial que logre sacarme de este pozo infernal y ciego, en el que caí sin esperarlo.
En el cual me zambullí sin pensar, sólo llevándome por lo externo, lo superficial, sin leer las letras pequeñas, aquellas más importantes, las que hablaban del llanto, la tristeza, la soledad, el miedo...
Esas terribles palabras que hoy sólo archiva mi mente, que pueblan mi cuarto, que hacen suya mi vida.
Sí, sólo vos me conoces, sólo tus ojos conducen mis movimientos, sólo tu voz se oye detrás de las puertas, sólo tu enojo expresa mi error, sólo tus manos tocan mi desesperanza, sólo tu nombre me hace llorar y pedir, rogarte ayuda, comprensión.
Sólo vos sos la droga para mi cura, el remedio infalible para mi enfermedad.
Sólo tu presencia me contagiará de tus ganas, de tus fuerzas de lucha, de tu misión final, de la meta de ser feliz.

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