¿Qué dices cuando las palabras pesadas y tristes luchan con fuerza contra la irresistible conciencia, cuando no quieren salir de la boca, cuando provocan llanto y dolor que explota dentro y fuera de tu cuerpo, cuando no sabes siquiera qué sucede dentro de ti, y te ahogas de desesperación por no comprenderte?

Siempre encontrarás una solución para fumigar tu mente de aquellas cosas que te atrapan y sofocan en esos momentos raros que te obligan a reposar y sufrir, eternamente..
En mi caso, hoja en blanco y lápiz oscuro, terapia hecha de a dos, entre mi conciencia y mi corazón..

viernes, 4 de marzo de 2011

Manejada por la mente.



Y nuevamente, la agobiante fuerza aplastante del sol, los repulsivos latidos acelerados que escalan mi cabeza, sus voces, tonos y olores, hacen eco en las paredes, aquellas que inevitablemente se derriten mediante pausas silenciosas.
Sin poder eludir el constante y mortal movimiento de los números, que suben y bajan como las hojas en el otoño, militantes de la pantalla y dictadores de mi corazón jadeante, sigo respirando...mi soplo retiene minúsculas partículas de aliento, detentando que estoy viva, que aún aquí el mundo continúa girando para mí.
Y me pregunto si es posible luchar contra el tiempo, separar momentáneamente mi frágil alma, alejar los sentidos, ignorar la tristeza y la melancolía, de este mi pesado cuerpo, que insiste en dar pasos y despertar en medio de la ciudad.
Si soy una totalidad, un entero, cómo puede mi corazón, mi mente y mis cinco sentidos habitar en otro universo, a doscientos kilómetros de distancia, mientras la materia amorfa sigue intoxicándose de las ansias y la desesperación, culpables por atosigarla días y noches.
Resulta angustioso reconocer que todo me recuerda a ellos...cada sonido, cada palabra, letra por letra, momentos infinitos, absolutamente todo forma parte de los recuerdos que aparecen frente a mí como fantasmas, que forcejean mis ojos, tironeando sin desenfreno de las lágrimas que no quieren salir.
Sin embargo, mi corazón sí quiere llorar, quiere gritar, quiere amar y ser amado, desea profundamente atarse eternamente a la calle de su primer hogar, donde se vuelve inmenso e irrompible.

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Existe una única verdad?
Las cosas son como son o como las vemos?
Qué importa verdaderamente? Nuestra mirada? La mirada de los demás?
De qué depende? De cómo estamos, de cómo nos sentimos, de cómo vemos las cosas?
Cuántos puntos de vista existen? Uno por cada uno de nosotros?
No siempre las cosas son como creemos, ni como las vemos…
A veces hay que cambiar la mirada, cambiar la dirección y cambiar nuestro punto de vista…