Mente y corazón caminan de la mano por valles inmundos, se acarician los cabellos y se besan suavemente los deliciosos cuellos.
Mente y corazón se reencuentran en caminos oscuros e ilegales, se esconden del dolor y la responsabilidad. Tapan sus rostros.
Ciegan sus miradas, sueltan sus deseos y acaban por acostarse en el mismo sillón.
Arrojan al vacío de sus cabezas las horas y los días.
Borran los nombres grabados en el puñal de ella, descubre el hueco en su alma, nota el color oscuro de sus ojos y el blanco de su propia alma.
Hoy tiro por la borda esa noche.
Retroceder el tiempo aun nadie ha podido, tampoco podremos hacerlo.
Nunca lo quise, nunca lo olvidaré, nunca más.
Este corazón seguirá latiendo, la sangre quedará aquí adentro, no sale fuera, es mi esclava, es mía. No, no te pertenece.
Mente pequeña, ya es tiempo de crecer. ¿Hasta cuándo las artimañas?...
No me has alcanzado…estoy en lo alto.
Si puedes escala, pero necesitarás mucho para estar a mi lado.
La tormenta es fuerte y densa, no llegarás.
Sacrifícate, inténtalo, se precisa de mucha fuerza.
O seguiremos viéndonos a la distancia.
Continuarás como una persona mas de este inútil mundo, y yo perseguiré tu cuerpo desde las alturas, como siempre, con el nombre del sol.
Y por cada trozo que te pierda, tendrás un día menos de luz, y terminarás viviendo en las oscuras tinieblas.
Sólo eso…porque es sólo eso, porque siento sólo eso. Porque sos mi vida y mi muerte. Porque sos nada y sos a la vez todo.
Porque soy una ilusa, un animal aventurado, soy ciega, sorda y muda al dolor. Porque sólo toco, sólo miro, sólo siento, y no pienso.
Porque no sabes comprenderme, porque derrocho amor, ternura y compañía.
Porque deseo tu cuerpo, pero no tu mente.
Absurda pero real, increíble pero verídico.
Mátenme, entiérrenme bajo tierra y despiértenme cuando el sol haya salido, y cuando mi corazón esté atado y ligado al tuyo.
Reviviré con tu luz…
Porque aún te amo…si, lamentablemente te amo…

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