¿Qué dices cuando las palabras pesadas y tristes luchan con fuerza contra la irresistible conciencia, cuando no quieren salir de la boca, cuando provocan llanto y dolor que explota dentro y fuera de tu cuerpo, cuando no sabes siquiera qué sucede dentro de ti, y te ahogas de desesperación por no comprenderte?

Siempre encontrarás una solución para fumigar tu mente de aquellas cosas que te atrapan y sofocan en esos momentos raros que te obligan a reposar y sufrir, eternamente..
En mi caso, hoja en blanco y lápiz oscuro, terapia hecha de a dos, entre mi conciencia y mi corazón..

jueves, 3 de marzo de 2011

Mi otro yo.


¿Por qué no consigo continuar rechazando tus repulsivas apariciones?
¿Por qué no comprendes que ya no te necesito?
Quizás mis fuerzas ya cedieron, dando paso a tu oscura e indeseable presencia.
Esa sombra que revela la total ausencia del amor.
Ese manto que deposita en mi cansado cuerpo las lágrimas del dolor y del sufrimiento.
Si tan sólo tuviese un ápice de valor, si la resistencia me daría el empujón de la fortaleza…
Muy ligeramente paseas por mis rosados y desgastados hombros;
saboreas cada gota que rodea tristemente por las mismas mejillas que sostienen esos ojos,
cansados y desorbitados. Aquellos que una vez observaste con un profundo detenimiento.
Desde un inconfundible punto fijo me miraste tiernamente.
Con una delicadeza que, en segundos, se transformó en un desabrimiento mutilante.
Alma en pena desaparece. Sólo logras alterar mis sentimientos.
Noto que la sangre disminuye su cálida temperatura. Que mis oídos se cierran.
El murmullo se vuelve silencio.
Las texturas son lisas y llanas laderas, castigadas por las tormentas del cielo.
Las comidas saben agrias, están todas avinagradas. El sabor a muerte nunca ha sido de mi agrado.
La desesperación y la congoja se manifiestan por cada rincón de este reducido cuarto, donde forzada, me recuesto irritable, sobre las sábanas mojadas por el lloriqueo
El sentido de la vista ha perdido su excitante esencia. Todo es negro. Todo es gris.
Sólo queda llorar, sólo resta la paradoja de seguir luchando contra ese monstruo que acecha dentro de mí.
Despierto…y noto las delicadas huellas que sobresalen de la blanca alfombra.
Me pregunto si te has marchado, o si yo me he quedado…atrapada en mi propio cuerpo.
Ausente de fuerzas, de músculos, sin colores, sin latidos.
¿Espero tu regreso? ¿Habrás salido en busca de otra compañía?
Me has dejado en un mundo minúsculo, sólo se encuentran los restos de mi soma.
Vuelve…nada soy sin mi adversario.
Regresa. No me has vencido todavía.
Quiero la revancha y verás quién pisa más fuerte el suelo.
Recuerda que yo sigo aquí abajo, y tú aún estás en el cielo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Existe una única verdad?
Las cosas son como son o como las vemos?
Qué importa verdaderamente? Nuestra mirada? La mirada de los demás?
De qué depende? De cómo estamos, de cómo nos sentimos, de cómo vemos las cosas?
Cuántos puntos de vista existen? Uno por cada uno de nosotros?
No siempre las cosas son como creemos, ni como las vemos…
A veces hay que cambiar la mirada, cambiar la dirección y cambiar nuestro punto de vista…